El glaciar en el Pico de Orizaba, el glaciar que tenía que ser eterno, el último: se va…

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Luis E. Domínguez

El Pico de Orizaba sólo cuenta con un glaciar, el de Jamapa; en menos de una década ya desaparecieron los otros cuatro glaciares que conformaban una inmensa cantidad de hielo y que daban al Pico una imagen blanca permanente, que desapareció hace un par de décadas.

Los deshielos se concentraron antes de que en nuestro Estado se comenzara a hablar de los efectos del cambio climático. El paisaje se fue modificando y pasando del eterno blanco de las nieves en las laderas del volcán, a un color característico de la tierra desaprovechada.

Ha pasado menos de una década y cuatro de los cinco glaciares que se encontraban en el Pico de Orizaba ya desaparecieron como consecuencia del calentamiento global, ahora el suministro de agua para los habitantes de Puebla y Veracruz que están asentados en esta región se ve amenazado.

Desde el año 1940, empezó una disminución notoria en lo grueso de las capas glaciares, las cuales durante miles de años tuvieron camas de 70 a 120 metros de nieve perpetua.

Además de la disminución en el caudal del Río Jamapa, otra de las preocupaciones es el aumento en los niveles de contaminación que el afluente presenta, pues son 27 municipios los que subsisten gracias al Jamapa.

El investigador de la Universidad Veracruzana, Emilio Zilly Bernardi, aseguraba hace un par de años que esto es parte de los efectos negativos del cambio climático, los cuales son evidentes.
“Es una lengüeta que queda y en esto va manifestando cómo a través de las prácticas que el hombre hace y a través del cambio climático va afectando la parte alta y cada vez retenemos menos agua”, afirmaba el investigador.

Zilli Debernardi ha señalado en diversas ocasiones la importancia de reconocer cuáles son los factores fundamentales que propician que el glaciar se esté derritiendo, y que no se debe de culpar sólo a los ejidatarios que viven a las faldas de la montaña.

El Pico es un generador de vida a través la producción y de agua, es un generador de servicios ambientales, y es el reflejo del estado de vida del ser humano en una amplia región.

Emilio Zilli insiste en que es un asunto más allá del estado físico del volcán, es un asunto de la percepción del ser humano y sobre todo, de los menos pobres, porque los pobres, los que viven en las faldas y las comunidades, esos sobreviven al lado de la madera y no sería significativo lo que les pasaría.

La condición del Pico de Orizaba es la consecuencia de un ser humano irracional, de políticas públicas que no se aplican, de la impunidad en la que se vive, y de actos de gobierno desligados de la sociedad civil.

Se debe acabar con la pobreza para ayudar en la defensa de los recursos naturales, se requieren la denuncia de los ciudadanos, la organización de la sociedad civil, la pertinencia académica, es decir, no solamente investigar si no bajar los conocimientos y que se transformen en acciones.

“El volcán nos muestra el rostro triste de la falta de inteligencia colectiva, me refiero a un esfuerzo entre el gobierno, la academia y la sociedad para hacer acciones pertinentes que ayuden sí al bolsillo de las personas, pero que genere desarrollo social y protección ambiental”, dijo.

Desde cualquier punto en que se observe al volcán Pico de Orizaba, se aprecia que no tiene nieve; cuando baja la temperatura por un frente frío, el volcán tiene muy poca nieve, pero no sólo es consecuencia de la deforestación fuera de control: “El cambio de aires, de la intensidad y la temperatura, allá en la parte alta es un factor más lesivo que la deforestación”, dijo.

Por eso, es importante reconocer que el deshielo es también, y principalmente, debido a la falta de una conciencia colectiva, no solamente de acciones locales, sino de los efectos del cambio climático que incluso tiene sus orígenes en otros continentes.

El experto precisó que al volcán le hace falta gobernanza ambiental, y que debe participar la sociedad. En la gobernanza se tiene que inducir a que los habitantes conozcan la formación de un volcán, en su origen, sus beneficios y también que quienes viven en la parte baja entiendan que tienen que ayudar a la parte alta.

“Tenemos que ejercer la gobernanza ambiental como una parte fundamental”. Pero de la advertencia, la alarma, las recomendaciones, a las acciones no se ha pasado todavía, y cada vez es más tarde. La desaparición del glaciar Jamapa sigue ocasionando la extinción de arroyos, como se espera que desaparezcan luego los ríos.

Desde 2019 el ambientalista Luis Tress denunció la seca del arroyo Aguacapan. Tress había recorrido durante dos décadas la zona y jamás había observado un fenómeno de esa magnitud, lo que le sorprendió al considerarlo un alto grado de impacto ambiental por los cambios climatológicos.
“Jamás lo había visto sin agua y ahora, aunque hace un calor sorprendente, en años anteriores en estas fechas el cuerpo de agua sí tenía aunque fuera un nivel bajo”, declaró entonces al portal HoraCero. Nadie lo escuchó.

Desde 2017, La Jornada Veracruz publicó un artículo en el que se informaba que la distribución de agua en 57 municipios de la zona Centro del Estado había entrado en la etapa más crítica de la que se tengan datos. La pérdida del glaciar Jamapa, el más grande de los cinco que existían, redujo hasta 20 por ciento la producción del líquido y amenaza con ser aún mucho más grave. “La imparable deforestación” es la principal causa de este daño, que es irreversible, advirtió entonces.

Si alguna vez hubiera reparación del daño, opina Ricardo Rodríguez Demeneghi, coordinador del Programa Salvemos al Pico de Orizaba, tendrían que pasar al menos unas tres generaciones para volver a ver las nieves eternas en la montaña.

Hoy, eso es imposible, porque pese a infinidad de programas de reforestación y conservación de las zonas boscosas, los resultados son ínfimos.

La pérdida de volumen del glaciar genera problemas de escasez de agua en los 57 municipios que se integran en la cuenca del río Jamapa, y lo peor es que se agravará conforme pasen los años”.

El glaciar Jamapa, es de donde se desprenden los ríos Jamapa, Blanco, Cotaxtla, Metlac, así como Orizaba, y sólo basta ver cómo se comporta en estos momentos esos ríos. Se convirtieron en ríos de respuesta rápida, pero a consecuencia de las lluvias, cuando hace muchos años estaban siempre con un afluente crecido.

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