SCRIPTA MANENT -Las buenas prácticas para gobernar- Alcaldes priistas en Orizaba

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Luis E Domínguez R

Los reconocimientos a la ciudad y a la alcaldía de Orizaba han sido muchos, variados e importantes.

El haber nombrado hace unas semanas a Igor Rojí el mejor alcalde de México es consecuencia de una serie de factores que se sumaron a su propia dinámica y responsabilidad como presidente municipal.

Esta semana, el PRI reunió a sus alcaldes electos de la entidad en la ciudad de Orizaba, para llevar a cabo un taller sobre Buenas Prácticas para Gobernar.

Y fue bueno, porque a la teoría acompañó la realidad de lo que sucede en una ciudad o un municipio bien gobernado.

En el taller estuvo presente, por supuesto, el alcalde electo anfitrión, Juan Manuel Diez, quien dirigió algunas palabras a sus colegas electos.

Hoy quiero traer a la mesa de ese taller la fórmula que dejó ver el propio Juan Manuel Diez hace unos ocho años, cuando iniciaba su segundo periodo como alcalde y ya había resultados tan impactantes en Orizaba, como para comenzar a compartirlos y promoverlos.

En reuniones con periodistas de Veracruz y de Xalapa, en aquel octubre de 2015 Diez Francos resumía en tres las acciones necesarias para lograr buenos resultados, y que no solo se vean, sino que los demás, más allá de las fronteras municipales, lo reconozcan.

Porque para 2015, siete años después de haber iniciado los trabajos y decisiones rumbo al cambio de Orizaba, ya la ONU calificaba a la ciudad con el quinto mejor índice de calidad de vida de todo el país, equiparable al de algunas capitales europeas; el Instituto para la Economía y la Paz colocaba a la zona metropolitana de Orizaba como la más pacífica de todo México, y en sus reportes el Banco Interamericano de Desarrollo la incluía como una de las ciudades emergentes más importantes de toda Iberoamérica.

Ese año, 2015, Orizaba recibió el nombramiento de “Pueblo Mágico”, que significó haber alcanzado la meta que desde 2008 se propuso Juan Manuel Diez, convertir a Orizaba en un destino turístico. En una ciudad turística.

La fórmula, entonces, que los alcaldes electos en 2021, priistas o de cualquier partido, deben conocer por si tienen ganas de hacer en sus municipios algo similar, debe incluir lo que Diez Francos comentó en octubre de 2015:

Primero: “Invirtiendo en mi ciudad y no en mi bolsillo, y no permitiendo que mis colaboradores engorden su cartera”.

Segundo: “Leyéndole la cartilla a mis colaboradores, que aceptaron el decálogo que les impuse. El punto número dos es muy claro y cito textualmente: “La honradez no es una virtud, es una obligación. Por eso, al que robe o permita que roben no solo lo voy correr, también lo voy a meter a la cárcel”. Creo que eso resume muy bien lo que les quiero decir”.

Tercero: “A la población sólo la puedes enriquecer de la puerta de su casa para afuera. La obra pública útil y de calidad, así como los servicios inmediatos y de primera, los veo como una inversión, no como un gasto”.

Hay que ver muy alto, y trabajar en consecuencia de una meta clara. Diez Francos decía a los reporteros que “Cuando como gobernante no trabajas, la pobreza se siente, y en Orizaba no sólo tenemos altos estándares de vida, sino que generamos recursos propios que nos permiten esto y más. Somos el único municipio del estado de Veracruz que no tiene deuda pública y que, dicho sea de paso, no le debemos a ningún proveedor. Es más, a estos se les paga la misma semana que ingresan sus facturas”.

Y si eso les decía en ruedas de prensa a los Comunicadores hace seis años, solo queda agregar que terminó aquel segundo periodo… Y en unas semanas iniciará un tercero, luego de arrasar en la elección municipal.

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