SCRIPTA MANENT – Orizaba, La Magia

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Luis E. Domínguez R.

Los que nos dedicamos al periodismo sabemos que en las décadas recientes, la función social que la profesión involucra ha sido enfrentada, más que nunca, a múltiples intentos de callar, enfilar o manipular nuestros reportes y opiniones… lo mismo con invitaciones y ofertas de complicidad que con fuerza y hasta excesiva y mortal violencia.

En el Grupo de los Diez, convivimos periodistas experimentados, que hemos visto a lo largo de más de 40 años de actividad profesional, los cambios sociales y sus causas. La mayoría de nosotros, hemos optado por la columna, formato que nos permite además de relatar y describir, analizar y opinar. Al reunirnos y hacer equipo, hemos encontrado una veta importante para consolidar y fortalecer nuestra vocación, y volvemos a arropar la conciencia de que nada es tan gratificante en el periodismo de opinión que escribir con independencia. Tratar al máximo de ser objetivos, valorar y criticar personajes, situaciones, hechos o acontecimientos.

Analizamos, comentamos, criticamos, con altivez, pero también con respeto, sin bajar la cabeza ante nada y ante nadie. Somos contundentes a la hora de medir debilidades, irregularidades, errores, pero utilizamos el mismo ímpetu cuando se trata de reconocer positivamente logros y aciertos.

Hace unos tres meses, luego de entrevistas y reuniones con al menos tres decenas de candidatos a presidente municipal o diputado local, reflexionamos sobre el hecho de que quienes entonces acudieron a nuestra mesa de Grupo, siempre incluyeron entre sus propósitos políticos la oferta de impulsar y lograr en sus municipios y distritos el desarrollo y la transformación que había sufrido Orizaba.

Orizaba es ejemplo. Así lo entendimos. Y entonces nos decidimos a conocer más de cerca el cómo, cuándo, cuánto y para qué de esta transformación. Por eso invitamos a reunirse con Los Diez a uno de los principales protagonistas de este logro: el alcalde electo Juan Manuel Diez Francos, de quien escuchamos la historia personal y de equipo que llevó a una ciudad industrial quebrada, a ser Pueblo Mágico y ejemplo de administración.

Luego, para constatar la realidad de lo platicado, fuimos recibidos por el alcalde Ígor Rojí, quien recorrió con nosotros la ciudad, sus museos, sus parques y jardines, sus atractivos turísticos, y nos brindó información privilegiada respecto de cómo se fue logrando cambiar la cultura misma de los habitantes de Orizaba.

No pudimos sustraernos de la realidad. Y ofrezco sólo un dato: En 2007, según el cuadernillo de estadística municipal, llegaron a Orizaba 35 mil visitantes. Para 2020, de acuerdo con libros de registro, conteos de acceso en atractivos y registro de autobuses con ocupantes, los visitantes llegaron a casi un millón. Lo que eso significa en materia económica para los habitantes de la ciudad, es obvio.

Nos habían dicho que era limpia… y constatamos todo el ciclo de generación y la posterior disposición de los residuos.

Nos habían dicho que era segura… y pusimos a prueba los dispositivos que desde el C5 responden al llamado ciudadano.

Nos habían dicho que había 20 museos, que tenían el zoológico lineal más grande de México, el Planetario, el Jardín Botánico, el Aeroparque, dos palacios y un Poliforum… y en dos días no visitamos ni la tercera parte de lo que ahora sabemos existe de atractivo en esta ciudad. Algunos de nosotros regresamos a los pocos días… Y compartimos con nuestros lectores, cada cual a su estilo y en sus medios, lo que vimos, sentimos, aprendimos y envidiamos de Orizaba…

Decidimos entonces, compilar los escritos en un libro, seguros de que cada vez habrá más gente, políticos, administradores, habitantes y visitantes, que estarían interesados en saber cómo se había logrado. En conocer un poco más sobre quiénes en este gran logro han participado.

Orizaba, La Magia, es el primer libro del Grupo de los Diez, planeado, diseñado y financiado totalmente por periodistas integrantes del Grupo. Y lo presentamos ayer en el Casino Xalapeño. El libro brinda información, a la manera del Grupo de Los Diez, de lo que en Orizaba sucedió y sigue influyendo a veracruzanos y mexicanos, a que se debe vivir mejor. Y lo más importante, que sí es posible.

Agradezco, por supuesto, a mis compañeros del G10, pero también al Maestro Aarón Ojeda, su generosidad al obsequiarnos el vino para el brindis luego del evento; a Manolo Fernández por su anfitrionía en el Casino Xalapeño; a Alejandro Natzul, de Un Café para tus Muertos, por el Café… y a quienes nos acompañaron, por supuesto.

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